Se formó a principios de la década de 1990, reuniendo principalmente a mujeres pobladoras que mantenían una visión crítica del proceso de retorno a la democracia. Su acciones iban desde la denuncia y visibilización de problemas sociales-políticos, hasta el desarrollo de jornadas de bordados y tejidos. Dejó de funcionar en 1994, principalmente, por falta de financiamiento.